La idea central que articula la obra es la lucha entre las dos grandes clases sociales enfrentadas desde los orígenes de la historia escrita: quienes detentan el capital y las riquezas, y quienes son explotados por ellos, conflicto que desembocaría, según sus autores, en una sociedad sin clases. Un prólogo exhaustivo expone las circunstancias de su redacción y su posterior trascendencia. Del mismo modo que el Evangelio marcó al cristianismo, este Manifiesto ha orientado la vida y el pensamiento de millones de personas.