El aumento de las desigualdades tiene como uno de sus principales efectos la creciente separación de los grupos sociales en las áreas urbanas. Así, quienes menos tienen se ven confinados a barrios y municipios que, con una urbanización y unos servicios de peor calidad, ofrecen precios de vivienda relativamente más bajos. Mientras tanto, los grupos más acomodados tienden a concentrarse para disfrutar de las ventajas de vivir en espacios exclusivos y excluyentes.