La belleza (arquitectónica) del paréntesis es una apología en la que se cuestiona que la verdadera belleza radique en lo corrupto y en la que se pone en entredicho que la belleza, para serlo, haya de ser convulsa. La literatura y la arquitectura, la pintura y la cinematografía, el dibujo caligráfico y el tórculo se entreveran y se confunden y renuncian a sus limbos disciplinares para ocuparse de aquello que todas tienen en común: el espacio.