En 1880, un joven estudiante de medicina llamado Arthur Conan Doyle se embarcó en la «primera aventura destacada» de su vida, aceptando un camarote como médico a bordo de un ballenero ártico, el Hope. El viaje lo llevó a regio-nes desconocidas, le proporcionó dramáticas e inesperadas experiencias y lo introdujo en un peligroso trabajo entre los témpanos de hielo de los mares árticos. Se probó a sí mismo, se sobrepuso a las dificultades y, como escribiría después, «me hice mayor de edad a 80º de latitud».