Entre los siglos XVI y XVIII toda la región del Caribe, eso que los ingleses llamaban por entonces «El Dominio español» fue el principal escenario de un sin fin de guerras y actos de piratería entre todas las potencias navales de ese dilatado, turbulento periodo: Inglaterra, Francia, Holanda y Portugal, junto con en España, el principal enemigo a abatir estuvieron incesantemente implicadas y cada una lo contó a su modo, defendiendo sus intereses comerciales e históricos.