Adolf Loos (1870-1933) fue un personaje extravagante, cuya presencia en los efervescentes círculos culturales vieneses de principios del siglo XX dio una inyección de vida al panorama arquitectónico del país. Como adelantado y apasionado defensor del movimiento moderno fue de los primeros en rechazar de manera radical la estética secesionista que dominaba la arquitectura vienesa, lo mismo que cualquier elemento que identificaba el espíritu de fin de siècle europeo.