En la década de los ochenta Madrid aprende a mirarse de nuevo. Tras la clausura del franquismo, la ciudad se convierte en un laboratorio democrático donde urbanismo, artes visuales y políticas culturales ponen a prueba otra manera de vida pública. Con este ensayo Esteban Salcedo propone una lectura distinta del espacio urbano como escenografía activa, fondo simbólico y dispositivo de representación colectiva. El texto se adentra en los cruces entre el PGOU de 1985 y la pedagogía cívica que quiso recuperar Madrid.