Asociamos el diseño a objetos que están presentes en nuestro día a día, pero también a unos objetos que tienen algo especial. Son unos objetos comunes a los que el diseño otorga un nuevo sentido gracias a los servicios que nos prestan, a la novedad de su aspecto, a las innovaciones que incorporan, a lo que comunican o a las emociones que nos despiertan.