BARCELONA mantiene un histórico idilio con su arquitectura y ha reconocido la excelencia arquitectónica como parte esencial de su identidad urbana. Una tradición impulsada por la cultura burguesa de la ciudad que, a través de distinciones como los Premios FAD, el Concurso Anual de Edificios y Establecimientos Urbanos y otros galardones, ha contribuido a convertirla en una referencia de la arquitectura y el diseño.