Carla G. Durlan entiende la joyería como una forma de expresión artística muy vinculada a las emociones y la experiencia personal. Sus piezas, con un carácter artesanal y experimental a su vez, se inspiran en la pintura y en los contextos que han marcado su trayectoria. En ellas, la luz, el gesto y los recuerdos se combinan para crear unos objetos que acompañan a quien los trae. Desde su taller en el Raval, desarrolla un trabajo consciente y respetuoso con el oficio, dando forma a joyas que conectan con las vivencias y la sensibilidad.