En este número dirigimos la mirada hacia aquello que, siendo límite, es también mediación: el cerramiento de los edificios. Las obras seleccionadas comparten una convicción: la envolvente no es un añadido, sino una parte constitutiva del proyecto. Es en ella donde se negocian las condiciones climáticas -la radiación, la ventilación, la inercia térmica-, pero también donde el edificio adquiere presencia, escala y voz en la ciudad.