A una isla desierta en la que no hay Dios ni naturaleza ni muerte -como expresó Virginia Woolf- llega un Robinson Crusoe que ha desoído los consejos de su padre y que, perseguido por su mala estrella y tras más de veinte años de rigurosa soledad, encuentra una huella humana en la arena. En 1945, la editorial Viau publicó una edición limitada, de ochocientos ejemplares, en traducción del gran Julio Cortázar, que la presente edición recupera junto con la obra del artista argentino-brasileño Carybé.