El ingeniero Marco Atilio Primo acaba de hacerse cargo del Aqua Augusta, el enorme acueducto que suministra agua potable al cuarto de millón de habitantes de las nueve ciudades de la bahía de Nápoles, y por primera vez desde hace generaciones, los manantiales se están secando. Su predecesor ha desaparecido y hay un problema en algún punto de los noventa kilómetros de la conducción principal, al norte de Pompeya. Justamente en las faldas del Vesubio.