Si hasta el siglo XVIII Venecia era conocida, además de por sus canales y espléndidos palacios, por sus maravillosos jardines cuyo verde se reflejaba en la laguna, a principios del siglo XX esta faceta parecía ya en declive. De hecho, en 1927 Gino Damerini descubre que gran parte de la flora que había enriquecido la ciudad durante siglos estaba desapareciendo a causa de una urbanización cada vez más agresiva.