El presente estudio recoge el testimonio de los últimos trabajadores de las drassanes de la ciudad de Barcelona entre el final de la Guerra Civil y la celebración de los Juegos Olímpicos. Medio siglo de historia en el que la construcción naval barcelonesa vivió la progresiva desaparición de una larguísima tradición de los maestros de azuela, al mismo tiempo que se introducían nuevos materiales constructivos como la fibra, y se cerraba el último gran astillero metalúrgico de Cataluña, Nuevo Vulcano.