«Habiendo especialistas, yo me limito a ser, como Carlos Mi r, el corazón del cinéfilo. Y ya se sabe que este corazón tiene sus razones que ninguna otra razón comprende jamás». Terenci Moix definía así a Carlos Mir hace más de veinte años, y también así podría definir este libro: un paseo por la Bar celona de los años cincuenta, sesenta y setenta y por sus cines, la mayoría ya d esaparecidos.